Three Peaks Bike Race Viena – Barcelona. Ciclismo 3.0

Ciclismo 3.0

Three Peaks Bike Race es una carrera de autosuficiente que se puede disputar en versión sólo o en equipo duo. La idea es simple, llegar de Viena a Barcelona pasando por los controles de Stelvio, Col de la Finestre y Ordino Arcalis. El resto lo pones tú. Nuestro espíritu en la prueba ha sido en todo momento disfrutar del recorrido, disfrutar de la gente, los lugares y sobre todo de la compañía. No hemos ido a competir y de hecho así se le transmitió a la organización porque no estaba permitido ir en grupo. Hemos realizado las etapas en base a un plan inicial, pero como bien sabemos flexible en todo momento.

Dia 1

De Viena (Austria) a Wattens (Austria).

Se salía de Viena el sábado 20 de Julio a las 16 horas del café Velobis. Gran ambiente. A las 16 horas comenzaba la aventura en el palacio de Schönbrunn. La piel de gallina, más de 100 corredores de lo más variopinto venidos de todas partes del mundo. Impacientes por salir, emocionados y sobre todo ilusionados. Arrancamos y salimos de la ciudad de Viena por carriles bici como si fueran autopistas. 

Después de los primeros kilómetros los corredores comenzamos a disolvernos siguiendo cada uno el recorrido elegido. Hasta ahora, sólo había realizado pruebas Randoneurs en las que el recorrido y los controles eran todos los mismos para todos (ciclismo 2.0). Aquí no puedes seguir la estela de la gente porque pueden llevar rutas diferentes a la tuya y además estaba prohibido ir a rueda. Al atardecer llegamos a la zona Del Río Danubio, precioso recorrido repleto de cicloviajeros disfrutando de la zona, de sus llanuras y sus carriles bici. Muy bien preparado para recorrerlo en bici. Comenzó la noche, la temperatura bajó y por fin pudimos disfrutar un poco sin tanto calor. A medida que iba pasando la noche nos íbamos acercando a una gran tormenta que se atisbaba en el horizonte. Sobre las doce de la noche encontramos un Mac Donalds abierto, allí coincidimos con un equipo italiano y algún que otro corredor. Comentaban que daban agua durante dos horas. Cenamos algo y a la salida teníamos la tormenta encima, mucho aire, relámpagos y cortinas de agua, por lo que fuimos a buscar refugio, pues el Mac Donalds cerraba. No muy lejos, había una especie de cafetería bajo techo con sillas y mesas, por lo que allí estuvimos como una hora y media parados hasta que pasó la tormenta. Continuamos durante la noche y a las ocho de la mañana, justo antes de llegar a la ciudad de Salzburgo nos pilla otra tormenta, pero esta vez cayendo agua de verdad, torrencial.

Conseguimos llegar a una gasolinera y replanteamos qué hacer, porque la previsión es que iba a llover todo el día y no parar. Después de dos horas allí parados, decidimos continuar y ya veremos que hacemos. Cruzamos Salzsburgo como pudimos, porque con la lluvia el Garmin se volvía loco pasando de una pantalla a otra y sin poder hacer zoom para ver las calles por las que teníamos que girar. Un poco estresante la lluvia. Finalmente nos cruzamos con un corredor italiano que nos echó una mano para salir de la ciudad y continuamos para entrar en la zona alemana. En la ciudad de Bad Reichenhall nos atascamos un poco con la ruta, pues la carretera que teníamos que tomar, estaba cortada. Teníamos que buscar un pequeño enlace a otra carretera para llegar a Lofer y poder continuar nuestra ruta hacia Innsbruck. Finalmente lo encontramos y continuamos, pero esta navegación fuera de ruta sumado al gran trafico que había, fue un poco estresante la verdad.

La carretera que va de Lofer a St Johann in Tirol era preciosa, grandes montañas con unas zonas recreativas de ensueño en medio de dos parques naturales el de Weibbach y el de Berchtesgaden. Llegamos a comer a St Johann in Tirol calados, toda la mañana lloviendo. Allí dimos con un restaurante que nos trataron de lujo. Nos dieron periódicos para secar la ropa por dentro, nos facilitaron las recargas de los aparatos electrónicos y sobre todo una buena sopa caliente con pelotas como las de cocido nuestras hechas de pan y panceta. Ese día comimos de lujo. Desde allí hasta Innsbruck fue favorable la carretera. Nos quedamos unos kilómetros antes de Innsbruck porque encontramos un buen alojamiento. Esa noche dormimos como troncos, ni nos enteramos de nada. 454 km 3.472 metros de desnivel acumulado.

Dia 2

La ruta nos llevaría de Innsbruck( Austria) a Valdisotto (Italia).

A las 5:30 sonó el despertador y en pie. En este día cambiamos la ruta radicalmente, pues la mayoría de corredores iban por el valle y nuestra ruta era cruzando montañas hasta llegar a Prato allo Stelvio. Habíamos empezado el dia subiendo unos 700 metros en quince kilómetros y decidimos cambiar y seguir la ruta de la mayoría pues a buen seguro era más llana que la nuestra y avanzaríamos más rápido, como así fue. Este cambio de ruta nos hizo perder más de hora y media, pero perderíamos más tiempo siguiendo la nuestra original. Esta claro que este tipo de pruebas es autónoma, pero también hay que tener en cuenta las estrategias de los otros, sobre todo cuando desconoces el terreno. Pillamos la general 171 desde Innsbruck hasta Zams y de allí por la 180 hasta el borde con la frontera italiana por Nauders. Preciosa subida y lugar privilegiado, entre montañas y estaciones de esquí. Unas praderas repletas de excursionistas y de bicis de btt. Un lugar idílico de vacaciones. Desde allí pasamos a Italia en un descenso vertiginoso hasta Prato allo Stelvio, dejando a la izquierda los lagos di Resia y Di Muta, que espectáculo para los sentidos.

En Prato nos encontramos con Sonia Barrar que iba por delante en todo momento. Nos paramos a tomar algo allí con ella antes de afrontar el gran Stelvio. Alegría por parte de todos de estar un rato juntos de nuevo. Entre risas y batallitas nos tomamos un café gelato que nos supo a gloria !!! Arrancamos la subida al Stelvio los cuatro juntos, pero es un puerto en el que cada uno debe poner su ritmo de subida y rápidamente nos vamos por delante Diego y yo, quedándose a su ritmo Xavi y Sonia. Tanto Diego como yo habíamos subido el año anterior Stelvio por la misma cara en la Alpi 4000, pero no por ello perdía interés. Estar de nuevo allí, ante tanta belleza, siendo parte de una gran prueba … uff emociona. Piano piano vamos ascendiendo y vamos pasando corredores de la prueba, se hacia duro para algunos sus rampas. Ante tanta belleza no podíamos sucumbir en parar a hacer fotos, vídeos y mandar mensajes a amigos con aquellas imágenes. Era precioso aquello pero duro también. Algún corredor tuvo que echar pie a tierra porque habían salido demasiado rápido y ahora lo pagaban en forma de dolores en las rodillas. Por fin llegamos a la zona que mas impresiona, los últimos seis kilómetros, una buena pared repleta de sus famosos tornantis. Impresiona cuando la ves por primera vez: allí tengo que subir ??? Si estoy justo de fuerzas … pero se sube y se consigue disfrutar. A falta de kilometro y medio esta el organizador cámara en mano tomando instantáneas. Precioso recuerdo.

En la cima, foto de control y saludo a otros corredores. Momento de disfrutar de las vistas y de comprar algún recuerdo perdido. Como no veíamos en la subida por donde podían venir Xavi y Sonia nos lanzamos hacia Bormio a esperar abajo, pues hacia frio en la cima. Si la subida por Prato es preciosa no lo es menos la bajada hacia Bormio, que espectáculo !!! A la salida de Bormio buscamos un restaurante para cenar y esperar. Cuando llegaron decidimos que dormiríamos en Valdisotto, apenas unos kilómetros mas abajo. 238 km y 3.873 metros de desnivel acumulados.

Dia 3

De Valdisotto (Italia) a Caluso (Italia).

Empezamos temprano, a las 5 de la mañana en pie. Teóricamente una etapa   fácil aunque con complicaciones de navegación. Desde Valdisotto y durante casi cien kilómetros la tendencia siempre es bajada hasta llegar al lago Como. Paramos a desayunar en un supermercado en Pontaccio (en el comienzo del lago) en donde nos encontramos a otros ciclo aventureros suizos. En este punto inicia el lago Como y durante sesenta kilómetros vamos por su transitada orilla. En un momento dado uno de los pedales de Xavi comienza a sufrir las inclemencias metereologicas de los días de atrás. Los rodamientos se quedaron secos y apenas hacia el juego, por lo que teníamos que buscar una tienda de bicis para ver si podíamos lubricarlo. Dicho y hecho, aparece una tienda de Giant, paramos y mira por donde regentada por españoles de Madrid. El gran corredor de btt Ivan Alvarez (olímpico en la especialidad) llevaba once años en Italia y había abierto la tienda allí. Que alegría les dio y a nosotros más. Se portaron de lujo con nosotros, lo del pedal poco arreglo tenía pero con un poco de aceite bastó para continuar. Unas fotos en la puerta de  Gutibikerent y continuamos. Una persona entrañable.

Continuamos hasta la ciudad de Como, comimos algo y con todo el calorazo   continuamos marcha. Se hizo muy duro, pues hacia mucha humedad y un sol de justicia. Parábamos cada hora u hora y media a tomar algo frio para bajar temperatura al motor.

Cuando planificamos la ruta, decidimos no pasar por las ciudades de Milán y Torino, pues perderíamos mucho tiempo cruzándolas. En cambio, fuimos bordeandolas, lo cual no me quedaba muy claro si nos encontraríamos algún camino tipo esterrato, pues eran caminos muy secundarios, pero la verdad  es que por una vez, atinamos. Más adelante nos metimos a un pueblo a reponer agua y comida, pues no llevábamos nada ya y las fuerzas flojeaban. Entramos a un pueblecito llamado Barengo. En Google aparecía una pequeña tienda la cual estaba al final del pueblo. Al llegar a la tienda, nos encontramos a una pareja de ancianos regentándola. Alegres y animosos nos daban conversación para saber que estábamos haciendo, que éramos el segundo grupo de ciclistas que habían pasado por allí, rompiendo la tranquilidad de su pueblo. Les contamos y al anciano le brillaban los ojos de escuchar aquella aventura y a nosotros más de contarla.

Según íbamos bordeando los alrededores de Milán iban apareciendo los arrozales tan característicos de la zona. Paramos a reponer agua en una fuente y poco tardamos en acordarnos de los malditos mosquitos. Son feroces en esa zona, toda llena de humedales y vegetación. Nos acribillaron en unos minutos. Seguimos pedaleando, con picores por todo el cuerpo hasta llegar a un pequeño pueblo llamado Caluso, donde parecía que podíamos dormir y cenar. Entramos en el pueblo y no veíamos nada, encontramos una tratoria y preguntamos para cenar. Estaba cerrada ya la cocina pero nos remitió a otro lugar. Al llegar nos recibe la dueña del lugar con una sonrisa acogedora y cómplice de bienvenida. Le pregunto para cenar y por alojamiento y nos dice que sí. Uff que alegría, punto de partido salvado. Aquella noche cenamos de lujo, buena pizza, buena pasta y buen helado. Le preguntamos si nos podía vender algo para el desayuno y nos regaló tres porciones de tarta casera, café, la leche y no recuerdo si algo más, pero todo un detallazo. Llegamos al apartamento a dormir y aquella noche pasamos muy mala noche por los mosquitos porque nos volvieron a acribillar. Terminamos el día con 302 kilómetros y 1.455 metros de desnivel.

Dia 4

De Caluso (Italia) a Gap (Francia).

La noche había sido dura también, pues no conseguimos descansar mucho por los mosquitos, nos volvieron a acribillar. Salimos temprano, pues sabíamos que teníamos un día muy largo en el sillín. Por delante el segundo punto de control Col de la Finestre, Sestriere y Mongenevre. Seguimos bordeando arrozales y llanuras hasta llegar a Susa, punto de inicio del Col de la Finestre. Unos kilómetros atrás habíamos parado a comer algo antes de iniciar el ascenso. De nuevo cada uno ponemos nuestro ritmo de subida. La primera rampa nos deja claro la magnitud del puerto, primer kilometro al 11,5% después sobre el 9% mantenido hasta la cima con algún kilometro al 10%. El puerto tiene 18 kilómetros de los cuales los 10 primeros kilómetros están asfaltados y los 8 restantes de esterrato.  La pendiente media esta sobre el 9%, por lo que es un puerto muy duro y más teniendo en cuenta los kilómetros acumulados y el peso que llevamos en la bici.

En términos general el puerto esta bien, el esterrato es aceptable aunque en alguna curva la rueda se clava en el polvo y piedras. A mitad de subida donde acabamos el asfalto paramos en una fuente a por agua. Allí había un grupo de austriacos que estaban haciendo un tour privado en bici con una furgoneta de apoyo de Red Bull. El responsable nos cuenta que el primero que va es el campeón olímpico de esquí de fondo. No veas como subía y el cuerpo de escalador que tenia. El resto del grupo, venia detrás algunos apretándose más y otros … hasta los pasamos nosotros jajaja.

Comenzamos la parte de esterrato, no pintaba muy mal, te dejaba rodar mas o menos fácil. A medida que íbamos subiendo, la montaña se iba escondiendo tras una niebla espesa, lo cual hacia la subida agradable de temperatura. Al llegar allí la montaña nos regalo unas vistas preciosas de la subida, la niebla se abrió y pudimos saborear lo conseguido. Hacia fresco arriba así es que no estuvimos mucho tiempo allí.

Comenzamos la bajada y pudimos disfrutar de un paisaje de alta montaña que se abría para nosotros. A media bajada, Diego me avisa que ha reventado el tubeless, ha pillado un agujero y hay que reparar. Reparamos y llegamos a Pourrieres. Allí aprovechamos para comer y ver por donde venia Xavi. Tras casi dos horas y media llega Xavi y nos cuenta que se ha caído dos veces y que el cambio no va bien. Tenia pinta de haberse roto el cambio y el núcleo de la rueda. No podíamos hacer nada allí, por lo que empezamos a gestionar transporte para irse a alguna tienda a intentar reparar la avería.

Diego y yo continuamos haciendo ruta, forzamos un poco la maquinaria, pues habíamos perdido mucho tiempo con la avería. Eran ya las 15:30 de la tarde desde las 5 de la mañana que habíamos salido y sólo llevábamos 130 kilometros. Allí volvimos a coincidir con Sonia Barrar. Hicimos la subida a Sestriere juntos hasta que ella en la estación de esquí paró a lubricar la cadena y alguna reparación menor de su bici. Nos despedimos e iniciamos la bajada para enlazar el ascenso al puerto de Montgenevre. Una subida engañosa, a priori parecía una tachuela menor y se convirtió en un verdadero puerto, con alguna rampa dura y algún kilometro también. A media subida nos llama Xavi que se ve forzado abandonar porque ha ido a varias tiendas y no hay repuestos inmediatos. Esto es un gran mazazo pues que un compañero se tenga que retirar por esto, jode mucho. Las averías mecánicas es lo que tienen y esto es así, no hay marcha atrás por lo que le decimos que nos vaya contando y que hablamos más tarde. En la estación de esquí de Montgenevre, compramos algo de comida con la intención de alargar el día todo lo que pudiéramos para recuperar el tiempo perdido. Nos lanzamos en la bajada a Briançon y desde allí comenzamos a ritmo hasta llegar a la zona de Embrun, donde teníamos pensado dormir.

No había nada disponible en la zona ni 50 kilometros a la redonda. El Tour salía de allí el dia siguiente. Todo estaba reservado y a tope los restaurantes, por lo que lo único que veíamos disponible era ir hasta Gap (40 kilometros mas lejos) y suponía desviarnos de la ruta, pero no había opción. Paramos a cenar a las 22 horas en Chorges y llamo al hotel para ver si nos pueden dar alojamiento. Nos dicen que puede ser pero que tenemos que llegar antes de las 23:30. Por lo que cenamos rápido y en marcha. A la salida del pueblo pincho en la rueda trasera, paramos a reparar y se para un corredor italiano, Darío. El tenia el mismo problema que nosotros de alojamiento, por lo que llame al hotel para ver si podía unirse  y sin problemas. Llegamos a Gap y aquello olía a Tour … nos encontramos en un hotel los coches y autobuses del Arkea y del Barehim de Nibali. Para rematar el día, el hotel estaba en lo mas alto de la ciudad, no podía estar en la zona baja. A la llegada al hotel nos encontramos el autobús del Katiusha y del Education First. Los auxiliares estaban tomando algo tranquilamente después de un duro día, imagino. Nos miraban con cara de incredulidad, la misma que nosotros a ellos jajaja. Cerramos el día con 261 kilometros y 4.067 metros de desnivel acumulados.

Dia 5

De Gap (Francia) a Palavas-les-Flots (Francia).

Después de dos noches apenas descansando por los mosquitos, descansé. Este día aprovechamos a descansar algo más y desayunar en el hotel, al final salimos casi a las siete de la mañana entre unas cosas y otras. Teníamos por delante una etapa con poco desnivel, pero como todo no podía ser tan idílico comenzó una oleada de calor en Francia. A las 9 de la mañana hacia ya 35 grados. Los primeros kilometros fueron pasando muy rápidos, cien kilometros en tres horas, pero a partir de las once de la mañana el termómetro subió y nuestro esfuerzo se vio mermado por el calor.

Paramos a comer algo en un supermercado y la verdad es que sentó bien la comida. Cuando nos íbamos llegó un corredor portugués con el que nos habíamos cruzado. Nos cuenta que había pasado la noche en la calle y que tenia todo el cuerpo acribillado por los mosquitos y ahora su rodilla le estaba matando.  Compartimos con el la comida y un helado, que lo agradecería. Las buenas costumbres valencianas no hay que perderlas. Proseguimos nuestra marcha luchando con el calor, protegiéndonos y avanzando lentamente como podíamos.

Paramos a comer en Lauris, en un lugar de comida asiática/francesa muy sabrosa. Allí estuvimos casi hora y media resguardándonos del calor, pero había que continuar. A los pocos kilómetros íbamos rodando y Diego hizo el afilador con un bordillo y se cayó. La rodilla magullada, con mucho dolor, el hombro marcado pero nada serio y en la bici el cambio no funcionaba bien. Se había roto un tornillo que estabiliza el cambio y lo mantiene en su posición. Lo apañamos poniendo una goma en el cambio para que mantuviera su posición y nos desviamos a Arles para reparar la bici. Caras serias y de preocupación, sobre todo preocupación por la rodilla. Conseguimos llegar a la tienda de bicis y conseguimos hacernos entender lo suficiente como para conseguir repararla. La rodilla de Diego cada vez más  inflamada y dolorida. Se toma un antiinflamatorio y seguimos poco a poco hasta que encontramos un área de servicio de camiones. Allí ademas de pedir litros y litros de liquido, nos dieron una bolsa de hielo para la rodilla maltrecha. Estuvimos un buen rato para bajar un poco la inflamación. Sobre las ocho y media de la tarde paramos en un bar de carretera a comer algo y a reservar el alojamiento para la noche cerca de Montpellier. Lo reservamos y al momento recibo una llamada del establecimiento donde me dicen que si no llegamos antes de las nueve no hay nadie en recepción. Reservamos otro alojamiento y continuamos. En Saint Giles cogimos el carril bici junto al río Ródano. Estaba atardeciendo, el cielo era rojizo y hacia del momento muy especial, íbamos a llegar al mar Mediterráneo.

Los últimos veinte kilometros se hicieron muy pesados pues la costa azul es una zona muy veraniega, mucho tráfico y empezábamos a entrar en reserva. Para rematar el día unos seis kilometros de esterrato antes de llegar al hotel. El día acaba con 293 kilometros y casi 1.000 metros de desnivel.

Día 6

De Palavas – les- Flots (Francia) a Ax-les-Thermes (Francia).

Después de la paliza del día anterior, donde nos acostamos sin cenar y con el depósito en reserva, decidimos no madrugar tanto, darle un respiro al cuerpo y descansar algo más pues las ultimas etapas eran duras. Sobre las seis y media de la mañana me despierta Diego diciéndome que apenas había podido dormir, que creía que había tenido una reacción alérgica a las picaduras de los mosquitos porque los picores eran insoportables. Se había pasado la noche en la ducha y aplicando toallas de agua fría a las piernas. La verdad es que la noche anterior ambos llegamos muy justos y esto no pintaba bien para lo que nos quedaba por delante. Mientras desayunamos, intento calmar un poco el malestar de Diego, son momentos complicados cuando se mezcla cansancio, sueño y el cuerpo vacío. Empezamos a dar pedales y poco a poco se va pasando esa mala sensación, el aire por primera vez en esta aventura nos favorecía y fluimos haciendo kilometros casi sin darnos cuenta.

Pasamos Marsella, Beziers y giramos hacia la ciudad de Carcassonne. En este nuevo giro, el viento que nos había favorecido hasta entonces se volvió en nuestra contra. Avanzábamos muy lentos, rodar a 15 kilometros hora se hacia un mundo. Desde la ciudad de Carcassonne nos quedaban otros 70 kilometros en la misma dirección y decidimos cambiar el rumbo, girar a la izquierda hacia Limoux y Quillan, buscando la protección de las montañas.

Aquel cambio supondría tener que hacer más desnivel pero más protegidos del aire. Hicimos buen cambio, aunque llegando a Quillan nos pilló un tormentón que nos tuvo un rato resguardados en una cabaña que encontramos abierta.

 

Desde Quillan eran casi cincuenta kilometros picando para arriba pasando el Col de Portel, el Col de Coudons, Col de Sept Freres y el de Chioula. Uno tras otro enlazando puerto tras puerto hacían una subida continua. Finalmente llegamos a Chioula y enfilamos la bajada hasta Ax-les-

No llevábamos nada reservado y era lago tarde, más allá de las once de la noche. Según paramos a la salida del pueblo había un restaurante y preguntamos para dormir y nos dijeron que allí podíamos. Que alivio !! Lo de cenar ya lo dábamos por perdido así es que contentos por cómo había ido el día, nos fuimos a dormir. Terminamos el día con 260 kilometros y 2.340 metros de desnivel acumulados.

Día 7

De Ax-les-Thermes (Francia) a  Sant Joan de Vilatorrada (España).

A las seis de la mañana suena el despertador, no hay novedades, hemos dormido bien. Bajamos a desayunar y comenzamos a dar pedales sobre las seis y media. De salida teníamos por delante la subida Envalira, casi 35 kilometros. El día había amanecido con niebla en las cumbres y una temperatura fresca ideal para subir.

A falta de un par de kilómetros para llegar a Pas de la Casa comienza una tormenta. Cada vez cae más agua, llevamos todo puesto y nos estamos calando. Al llegar a Pas de la Casa nos refugiamos en un Mac Donalds, pedimos algo caliente y algo para comer. Volvemos a pedir otro chocolate caliente y más comida. La tormenta no pasaba, seguía lloviendo con mucha fuerza y la temperatura era muy baja, estábamos a 2.100 metros de altura. Después de hora y media allí parados viendo que hacer, decidimos pedir al personal del Mac Donalds unas bolsas de basura grandes para ponernos debajo de la ropa, pues estábamos con mucho frio.

Finalmente decidimos salir y que sea lo que tenga que ser, pero allí no nos podíamos quedar. Cinco kilometros hasta la cima de Envalira cayendo agua como si no hubiera un mañana y la temperatura muy baja, dos grados. Al llegar a la cima del puerto, vemos un par de bicis aparcadas en la puerta de un bar. Pertenecían a otros dos compañeros de aventura. Mas tarde me enteré hablando con Simón (corredor suizo) que le había llevado cinco horas llegar allí desde Ax-les-Thermes. Nosotros pasamos de largo con cierta envidia de lo calentito que se debía estar allí, pero si queríamos terminar el día según plan debíamos continuar. La bajada de Envalira hasta Canilo tal vez ha sido de las cosas más duras que hemos hecho. Bajábamos empapados de agua, las rodillas dolían del frio, del agua, de la velocidad… Estirábamos las bolsas de basura para proteger las rodillas, pero aun así el frio se metía en ellas. Las manos iban protegidas con guantes de látex que nos habían dado en Pas de la Casa, pero aun así dolían… Menos mal que ambos llevábamos frenos de disco !! Al llegar a Canilo iniciamos el Col de Ordino, bendita subida !! Aquella subida nos permitió entrar en calor. El día comenzaba a abrir algo aunque seguía cayendo agua. Para cuando conseguimos llegar a la cima del puerto, el día nos regala unos rayos de sol para calentar la bajada hasta el pueblo de Ordino. Desde allí afrontamos la carretera de subida a Ordino Arcalis. Paramos a quitarnos las bolsas de basura y afrontar la subida al ultimo control. A pesar de todas las vicisitudes, estábamos felices porque habíamos salvado casi el día. Nos mirábamos diciéndonos ; quien nos mandará ??😂😂  pero somos así, la cabra siempre tira al monte.  Comenzamos la subida y al paso por el pueblo de Llorts aparece de la nada una familia asomada en un balcón gritando nuestros nombres, animando !! Uff que subidón. Días tan malos aumentan por mil esa sensación de subidón, te hacen sentir que lo que estas haciendo es valorado más allá del “estáis locos”. Esos gritos de ánimo se nos quedarán grabados para siempre. Con ese subidón comenzamos las rampas mas duras al pasar por El Serrat. Allí nos cruzamos con una pareja que estaban de vacaciones y comenzaron a animarnos también.

Con el ánimo muy alto íbamos haciendo kilometros poco a poco. En un momento dado vimos que un corredor se aproximaba a nosotros. Era Simón, corredor suizo con el que hicimos buenas migas e hicimos la subida charlando. Al llegar arriba foto de control y se nos habían pasado todas las calamidades que habíamos tenido que pasar horas atrás.

Bajamos a Andorra la Vella a comer, uff que día !! Desde allí el recorrido era favorable y aunque el aire no ayudo mucho, conseguimos hacer camino. A falta de unos kilometros paramos en Cardona a comer un bocadillo y allí coincidimos de nuevo con Simón y Bernd (corredor alemán con el que habíamos coincidido antes). Allí intercambiamos pareceres y los cuatro íbamos a dormir en Manresa o cerca para llegar al medio día a Barcelona. De camino a Manresa nos cruzamos con compañero breveteros, creo que estaban haciendo el Brevet de 1.000. Que alegría cruzarnos con ellos, aunque no podíamos ver las caras (era de noche) a cada grupo que pasaban les gritábamos animándoles. Te sientes parte de ellos, es tu gente, tu origen. Fue otro de los grandes momentos del día.  Al final nos quedamos en un pequeño pueblo llamado Sant Joan de Vilatorrada, muy cerca de Manresa. Nos separaban apenas 100 kilometros de llegar a Barcelona, pero para nosotros no tenia sentido llegar a las tantas de la madrugada. Por ese motivo dejamos los últimos 100 para el día siguiente. El día termino con 249 kilometros y 3.800 metros de desnivel.

Dia 8 y final.

De Sant Joan de Vilatorrada (España) a Barcelona (España).

El día comienza a las 5 de la mañana, desayunamos algo que nos había dejado preparado y a las 5:30 estábamos en marcha. Teníamos ganas de llegar. La organización nos había dado un recorrido de entrada a Barcelona común para todos, pasado Manresa a la altura de Salellés debíamos tomar la carretera que sube a Montserrat  por el alto de Can Massana.

De allí giramos a Castellbell, Coll de I´Obac y Tarrasa.  Volvemos a encontrarnos a nuestro amigo Simón con el que hacemos la mayoría del tramo final. Llegando a Tarrasa sale a nuestro encuentro Jordi Giménez, un compañero que seguía nuestra aventura por las redes y quería saludarnos al paso por su ciudad. Nos acompañó hasta la subida al Tibidabo. Cuanto se agradecen estos detalles. Muchas gracias por ello Jordi, siempre alegra y anima. Al llegar al Tibidabo la alegría se hacia con nosotros. Estábamos felices y aunque oficialmente no era la llegada, no podíamos aguantar las ganas de compartirlo con los nuestros. Solo faltaba bajar a Barcelona, llegar al arco del triunfo. Saboreando las mieles del trabajo hecho llegamos al punto final. Allí estaba mi hermano, los organizadores y algunos corredores esperando. Una gran alegría llegar, una gran satisfacción por haber superado todo lo que habíamos superado. El premio, una cerveza  fría y nuestra satisfacción  !!

Impresiones finales:

Volvería a enrolarme en otra historia de estas con los ojos cerrados,  me encanta. Me parece la esencia del ciclismo. Tal y como indicaba al comienzo, me parece que esto es ciclismo 3.0, un paso más allá del ciclismo randonneur. El hecho de tener que dibujar tu ruta, hace que la aventura sea más aventura todavía. Los cambios de ruta te exprimen al máximo, lo errores no perdonan a nadie, por ello te exigen máxima concentración cuando tu cuerpo y mente están cansados. Los días de convivencia con corredores de todas partes del mundo es lo más enriquecedor. Esta aventura requiere esperar siempre lo inesperado, mantener la mente abierta a todo, requiere una cabeza ágil para solucionar los distintos problemas que van surgiendo. Me parece el ciclismo más duro para competir. En mi opinión, búscate un buen compañero y harás de esta aventura una gran experiencia.

Datos finales:

Dia 1: 454 km 3.472 metros

Dia 2: 238 km 3.873 metros

Dia 3: 302 km 1.455 metros

Dia 4: 261 km 4.067 metros

Dia 5: 292 km 985 metros

Dia 6: 260 km 2.342 metros

Dia 7: 248 km 3.813 metros

Dia 8: 101 km 1.861 metros

2.156 km – 21.900 metros – 7 días 20 horas.

 

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De ciclista de Ultrafondo a Randonneur

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“La fuerza siempre está en el grupo. La fuerza del grupo debe ser marcada por el más débil, juntos siempre mejor” (Miguel Angel Peinado)

Es una frase que me gustó y que define a la perfección el cambio de mi mentalidad. Cuando empecé en esto del ciclismo de larga distancia, rápidamente me enganchó y aunque me inicié de la mano de grandes Randonneurs, mi cabeza soñaba con ir más lejos, más rápido y competir. Poco a poco y en la medida de mis posibilidades, hice mis pinitos compitiendo y buscando mis límites.

La manera de entender el ciclismo de larga distancia es personal y como tal, cada uno lo entendemos de diferentes maneras. Según pasan los años y la vida, vamos cambiando y los objetivos con nosotros. Desde mi accidente en 2015 mi manera de entender la vida, el ciclismo y el de larga distancia en particular, ha cambiado mucho. Ya no busco mis límites, ni busco clasificaciones, busco disfrutar de los que tengo al lado, de los amigos en la bici,  busco aventuras en compañía y aunque no descarto algo en solitario, siempre me gusta disfrutar de la compañía.

El ciclismo de larga distancia tiene de particular las largas jornadas en la bici disfrutando el paisaje, los compañeros, la noche y cada momento. Es un ciclismo de aventura que requiere adaptarse a las circunstancias (todas). Es un ciclismo inclusivo que no tiene edades.

Piensa, sueña, cree y atrévete”

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Sr Euskal Herria

Hace tiempo que tenía una deuda pendiente con Euskadi y me la he cobrado bien cobrada de una vez. Siempre una Super Randonée es un gran reto de por sí, pero esta SR de las siete que he hecho, no es la más dura pero si la que mayor desnivel tiene con  12.400 metros acumulados.
Cada SR es diferente entre sí, pero a la vez guardan algo en común: la dureza. Esta en particular se caracteriza por un recorrido de puertos no muy largos (entre 5 – 7 kilómetros), no excesivamente duros, con pendientes medias llevaderas, pero son veintinueve puertos o subidas en total. Al haber tantos picos (puertos) a cada cual con el nombre más diferente entre sí, apenas podría recordar todos pero sí ha habido varios que me han parecido preciosos. Hemos tenido mucha suerte con la meteorología, pues una SR a finales de marzo en País Vasco puede ser un verdadero calvario si el tiempo sale frío y lluvioso. A pesar de ser días despejados y soleados, las mañanas eran frescas siendo la temperatura mínima de un grado y la máxima de veintisiete grados, por lo que había una gran amplitud térmica.
Zarautz fue nuestro campo base. El jueves por la tarde llegamos Eugenio, Fran y yo. Aitor llegaría al día siguiente para salir directamente. Eugenio llegó con la auto caravana donde íbamos a dormir aquella noche y la primera noche de la SR. El plan era hacer dos noches, la primera noche dormiríamos en la auto caravana en Zarautz (km 250 y la segunda noche en Markina (km 460).
Dia 1

 

El primer día se nos hizo algo tarde, pues teníamos idea de salir a las siete de la mañana y al final entre unas cosas y otras salimos a las ocho menos veinte del viernes. Arranca la aventura fresca y con mucha humedad y casi de salida ascendemos el primer Coll, 90 metros sobre el nivel del mar “Zudugarai”. Entre bromas Aitor animaba la subida y de esta forma empezábamos a disfrutar de esta tierra. Desde la salida y hasta el kilometro 18 es todo para arriba, una subida suave, muy frondosa y con unas laderas de pastos ilumindas por el sol amaneciendo.

Poco a poco llegamos al primer control en el alto de “Alkiza” (km 28) y de allí al siguiente control en “Leitza” ( km 55). Como anécdota interesante, al lado del control en Leitza, estaba la carnicería del gran levantador de piedras Iñaki Perurena, del cual Aitor nos contó lo polifacético y culto que era.

Una vez coronamos el alto de Ezkurra comenzamos una larga bajada, la cual a pesar del frio agradecíamos. Esta bajada me pareció preciosa. Fuimos bajando el cauce del rio Urumea por un desfiladero impresionante. El río en el margen izquierdo de la carretera junto a la naturaleza que lo rodeaba me pareció una carretera de lujo para disfrutar. Como el hambre iba haciendo mella, decidimos parar en Goizueta (km 75). Cruzando la plaza, al otro lado del río en el bar Zubiondo, nos prepararon unos buenos bocadillos. Momento relax al solecito, rodeados de ciclistas y de lugareños pudimos disfrutar de nuestra comida. Un lugar recomendable sin duda.

Continuamos nuestra marcha con las baterias recargadas hacia Hernani, Astigarraga y Oiartzun. Cuando estamos dando la vuelta al Embalse de Endara camino a Lesaca, Fran nos advierte que tiene un problema con el cambio electrónico. Se ha venido abajo la bateria sin previo aviso. Paramos y empezamos a ver que podemos hacer. La centralita no da señales de vida, completamente apagado con plato grande y segunda corona metida y un puerto por medio para llegar a Lesaca. Sacamos el sillín para ver si el cable de la batería se ha podido desconectar. Empeoramos el problema, se cae una pieza que fija la tija del sillín dentro del cuadro. Allí en medio del embalse con la bici en el aire intentando sacar la pieza. Lo conseguimos y tras comprobar que la batería está aparentemente bien, colocamos la tija de nuevo. Conseguimos bajar los topes del plato y con el 36 – 12 le toca subir el puerto de “Aguiña Mendatea” para conseguir llegar a Lesaca. Tras comer allí, Fran se va a Irun a intentar solucionar la avería. Si lo conseguía, proseguiría ruta con nosotros, pues íbamos a pasar por allí. Cruzamos a Francia por el puerto de Lizarrieta, bonitas vistas desde allí. Podías ver la llanura que precedía a las montañas e incluso se alcanzaba a ver San Juan de Luz.

Bajamos hasta el control y vuelta a España por el puerto de Lizuniaga. Para llegar a Irún cruzamos de nuevo a Francia por el puerto de Ibardín. Al llegar a Hondarribia empecé a encontrarme un poco flojo de fuerzas, pero continuamos para subir Jaizkibel y ahí comezó mi periplo personal para coronarlo. A media subida me descuelgo del grupo y empiezo a notarme medio mareado por falta de comida. En marcha me como dos barritas que llevaba en el bolsilo en plan SOS. Me paro a falta de tres kilómetros de la cima a tomar aire y a que la comida fuera haciendo su trabajo. Intento distraer la cabeza haciendo fotos del precioso atardecer y algún video.

Al poco tiempo se me pasa el mareo y continuo hacia la cima, donde me esperan. Siendo honesto, confieso que en esta Sr he pasado muchos malos momentos debido a la fatiga que llevaba a cuestas, pero eso era algo que a priori ya sabía y que no era excusa para disfrutar del recorrido y de la compañía.

Bajamos Jaizkibel casi anocheciendo y cerca de Donosti paramos a tomar algo rapido para afrontar la última subida del día, el monte Igueldo. El paso por Donosti lo disfrutamos mucho, estaba preciosa la ciudad. Hacía una noche templada, de pasear a la orilla del mar y de disfrutar la ciudad. La próxima vez que nos veamos será a la llegada de la Traspyrenee Ultracycling Race (que ganas !!). Fuimos cruzando la ciudad por el paseo marítimo y poco a poco el efecto de la comida fue notandose de forma que los últimos kilómetros del día fueron alegres hasta Zarautz. Llegamos a la auto caravana sobre las nueve de la noche. Allí preparamos algo de cena y a descansar hasta la mañana siguiente.

Dia 2
Arrancamos casi a las ocho de la mañana y en la primera subida en el alto de Etumeta las primeras sensaciones sobre la bici confirmaban que lo sufrido el día anterior no había sido un simple descuido de  falta de comida sino que las fuerzas estaban muy mermadas y la recuperación de la Sr de Alicante y el Brevet de 300 de Almería no había sido suficiente. Pronto me descolgaba del trío y ahí comenzó mi trabajo mental para continuar adelante. Las fuerzas no acompañaban mucho pero la compañía bien merecía mi esfuerzo, de ahí la importancia de sentirse bien con los compañeros en este tipo de esfuerzos, porque de otra manera hubiera arrojado la toalla al final del primer día.
La subida hasta el control en el desvío de Erdoizta (km 270) era suave, de ritmo en el que a medida que avanzaban los kilómetros íbamos ganando una magnifica vista de valle que dejamos atrás. Desde aquí hicimos una bajada muy rápida y fría, en busca del puerto de Urraki. Al final de la bajada hacemos un giro a izquierda  siguiendo el cauce del rio Errezil. Desde abajo podíamos ver la carretera como iba serpenteando hacia la cima, aunque realmente era una primera cima, el Puerto de Uturburu. Al llegar arriba, bajo un par de kilómetros y giro a la derecha en Bidegoian y desde allí un par de kilómetros subiendo hasta el siguiente control en el Puerto de Urraki (km 290). Mi sorpresa es que al llegar arriba no estaban mis compañeros esperando, cuando me llama Aitor preguntándome que donde estaba, que estaban en el cruce de Bidegoian esperándome y no me habían visto pasar. Les digo donde estaba y al poco llegan. Fotos de control y a desayunar a Azpeitia (km 301).
Paramos en un bar repleto de pinchos y recuperamos algo las fuerzas. Esos momentos en los que vas tan castigado, son los que dan una bocanada de aire al cuerpo y a la mente. La cabeza necesita esos pequeños descansos para continuar. Necesitas romper la monotonía de ir concentrado en el esfuerzo, en las sensaciones y en buscar la respuesta a como continuar pedaleando.  Con la cabeza fresca, el ánimo más alto y las fuerzas renovadas continuamos hacia el siguiente control en el kilometro 327 en el cruce de Gabiria. Continuamos la carretera dirección Elorrio ascendiendo los puertos de Atagoiti, Udana, Kanpazar. A estas horas el calor  era bastante intenso y agradecimos parar a comer en Elorrio.
Comimos en Taberna Xara. Que buenos bocadillos nos pusieron !! Magnífico trato y magnífica  cocina.  Nada más salir, foto en el cartel de inicio de puerto de Elgeta y primera rampa que hace que se atragante la comida …
Sobre las cuatro de la tarde llegamos a Bergara para iniciar la subida Elosua-Gorla, una de las subidas más tradicionales que hay en Euskadi, 7 kilómetros al 7,7%. Una subida dura, con unos paisajes desde su cima que invitan a quedarse embobado. Realmente me dió envidia sana ver a una mujer que había subido en su furgoneta sentada al sol, disfrutando del paisaje. Cómo me gusta la gente que disfruta de las pequeñas cosas !! Tras coronar, nos hicimos unas fotos en el cartel pues era la cima Coppi de la Sr jajajaja.
Continuamos marcha y pasamos el alto de Azkarate antes de parar en Elgoibar(km 413). Allí tomamos un refresco y otro pincho, nos esperaba el alto de Ixua o Arrate, casi cuatro kilómetros al 10% desde Éibar. A las siete de la tarde llego al alto, nos ponemos chalecos, preparamos las luces para la noche y nos lanzamos al descenso para llegar a Markina (km 436).  Allí íbamos a parar a dormir, pero antes teníamos que subir el puerto de Lekoiz y el de Gontzagarigana, por lo que dimos señales de vida en el Hostal Pitis para que nos esperaran para la cena. En una hora y media estábamos de vuelta (km 460). Tal y como había acordado Aitor, allí nos esperaba un bandejón de pasta y de segundo unos buenos filetes de pollo con un buen arroz con leche de postre, menú del randonneur peregrino 😊. Tras cenar nos llevaron a donde íbamos a dormir. Muy agradecidos del trato recibido.
Día 3
A las cinco de la mañana sonó el despertador para hacer los últimos 140 kilómetros y a las cinco y media en marcha. Hacía mucho frio, íbamos con toda la ropa puesta y se agradecían las subidas.
Entre el puerto de Trabakua y el desvío al alto de Goiuria nos pasaron muchos coches que iban a la Bilbao-Bilbao. La bajada del alto de Goiuria a Durango fué muy fría, apenas un grado y con mucha humedad. Poco a poco fue saliendo el sol y fuimos entrando en calor. Paramos a desayunar en Guernika. Un buen desayuno completo. Arrasamos la cafetería jajajaja.
Entramos en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, la cual por su importancia y conservación ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad. Una joya natural en el corazón de Bizkaia con una extraordinaria diversidad paisajista a y ecológica.
Ultima foto en Laida antes de llegar a Zarautz. Cómo disfrutamos la carretera por la costa! Un día precioso, marea baja donde se podía apreciar la altura de las mareas, unos acantilados impresionantes y unas playas de arena blanca paradisíacas . Una carretera muy recomendable para disfrutar de la zona.
En el puerto de Ondarroa paramos a disfrutar del último pincho del día. Ya estábamos disfrutando por adelantado el final, aunque debo confesar que por un lado contento de terminar aquella aventura pero por otro lado con pena porque se terminaba.
Cada vez que nos juntamos Eugenio, Aitor y yo, solemos jugar en los finales de estas aventuras a rematar esprintando en alguna subida y esta no iba a ser menos. En Deba ( km 576) nos adelanta un grupo de triatletas, nos ponemos a su rueda y al vernos con las bolsas y focos se interesaron por saber lo que estábamos haciendo. Les íbamos explicando y vimos la última subida, el alto de Itziar. Le pico a Eugenio diciéndole si apretamos, a lo que me pregunta por la distancia hasta cima. Cinco hasta arriba !! Empezamos a meter ritmo en la subida y Eugenio le pide a Aitor que aumente un puntito más. Solo quedamos los cuatro, un triatleta y un ex-pro que se unió a la fiesta. A falta de medio kilometro se lanza el sprint final y el jamón se lo lleva Aitor 😉. Los triatletas que venían detrás, incrédulos decían que estábamos locos, nos miraban como si hubieran visto a un extraterrestre jajajaja. A las 13:20 llegamos a Zarautz, felices de haber disfrutado esta aventura juntos. Personalmente, a pesar del cansancio que llevaba a cuestas  he disfrutado mucho esta tierra, estas montañas y mis amigos. Siempre merecen el esfuerzo. Gracias !!
“Hay despedidas que sólo entienden de hasta luegos (y son las que más se sienten)”
Datos:
Día 1: 252 kilómetros y 4.960 metros de desnivel acumulados. Tiempo transcurrido total 14 horas 15 min.
Día 2:  210 kilómetros y 4.812 metros de desnivel acumulados. Tiempo transcurrido total 12 horas 52 min.
Día 3: 151 kilómetros y 2.622 metros de desnivel acumulados. Tiempo transcurrido total 7 horas 50 min.
Distancia total recorrida 613 kilómetros, desnivel acumulado 12.400 metros. Tiempo homologado 54 horas.
Recomendaciones.
– Es una Sr en la que hay veintinueve altos o puertos, no muy duros en general, pero en el que apenas hay descanso. Sube puerto baja puerto, quiere decir que más vale no cebarse en el ritmo e ir con tranquilidad porque en la bajada se recupera poco.
– En general no hemos tenido problemas con el agua o comida, pero también es verdad que hemos ido con Aitor que conoce muy bien la zona.
– Hemos tenido muy buen tiempo y la amplitud térmica ha oscilado entre un grado positivo por las mañanas y los veintisiete al medio día. Una vez que se va el sol hace fresco.
– Hay que tener mucho cuidado en las bajadas, hay mucha curva cerrada y estrecha. La mayoría de carreteras están en muy buen estado pero puede haber gravilla en alguna bajada, sobre todo en la zona francesa.
– Hay que tener mucho cuidado al atravesar ciudades grandes como Donosti e Irun.
– Es una Sr preciosa, merece la pena disfrutarla de día y especialmente con buen tiempo.

Sr Montañas de Alicante

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Super Randonée Montañas de Alicante

Todavía con el cuerpo dolorido quiero arrancarme a contar lo que ha sido nuestra experiencia por tierras alicantinas. Todo esto comienza en un wasap de Diego, oye vamos a ir a Alicante y estaba pensando que si te animas podíamos hacer la Sr de allí. Después de estudiar la agenda, preguntar en casa y hacer algún cambio le doy el OK.

Llevaba tiempo con ganas de conocer Alicante y que mejor manera que hacerlo de una vez 😊. Arrancamos el domingo temprano, a las 7:10 de la mañana. En la salida nos esperaba Antonio Galvan, organizador y compañero Randonneur. Nos acompaña durante unos kilómetros hasta el primer control, Monnegre km 20.

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A partir de aquí, el terreno cambia. Carretera descarnada, con fuertes desniveles que pasan de los dos dígitos de manera continuada. Enlazamos a la subida del puerto de la Carrasqueta cruzando Xixona. Un puerto tendido en general y con unas preciosas vistas de Alicante y su costa. Precioso !!

Desde la cima bajamos hacia el segundo punto de control en la vía de servicio de Ibi. Paramos a desayunar algo y continuamos sin perder mucho tiempo hacia el Rincón bello pasando por Tibi y Agost, continuo sube y baja con bastante calor. En Rincón Bello, hay otro de esos muros de los que se caracteriza esta Sr. Una rampa de unos 600 metros con porcentajes que hacen que te cueste mantener el equilibrio. En Petrer (km 108) paramos antes de iniciar la subida a Xorret de Catí. Hacía bastante calor y era una subida larga, 14 km no muy duros pero como siempre, lo duro al final. Pasado el control y a falta de un kilómetro para coronar, hay un merendero a mano derecha con una fuente que nos dio la vida, un agua fresca bien buena.

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Bajamos rápidos buscando Castalla, pegándole un buen calentón a los frenos de disco. Allí paramos a comer algo caliente y tranquilamente, era el kilómetro 130 y ya con 3100 metros de desnivel acumulado. Antonio, nos había comentado que lo más concentrado estaba en esos 130 km, que serían unos kilómetros lentos y que cundirían poco. Siguiente control en Fontanares (km 175) y de allí aprovechando que la carretera picaba ligeramente para abajo rodeamos toda la sierra girando por un desfiladero precioso para llegar a Bocairente, que pueblo más bonito !!

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Subimos la sierra de Mariola y casi anocheciendo llegamos a la cima. Desde allí bajamos a Alcoy y aprovechando la parada a cenar, conseguimos contactar con una casa rural en Lorcha para hacer noche allí. Serían sobre las ocho de la tarde y nos separaban unos 50 kilómetros. Al ritmo de desnivel que traíamos, sabíamos que echaríamos unas tres horas para llegar allí. Nuestra previsión inicial era llegar a dormir a Pego, pero había que modificar el plan inicial, pues sabíamos que viendo el terreno íbamos a estar muy cerca de los 12.000 metros de desnivel acumulados en total. Sobre las díez y media llegamos a Lorcha (km 274) con 5.400 metros acumulados. Agradecer a la casa rural la Trinquetera todo el trato recibido. Nos cocinaron en su propia casa , casi sin nada que ofrecernos para que no nos acostáramos sin cenar, nos dieron la vida con aquella cena.

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Nos acostamos sobre las doce de la noche y a las seis y media de la mañana ya estábamos subiendo el puerto de la Llacuna. Un puerto muy duro de inicio, que suaviza a los tres kilómetros y termina con 500 metros terroríficos. Bajamos hasta Villalonga muy rápidos y aprovechando que el terreno nos permitía rodar alegres alargamos la hora del desayuno hasta Oliva. Nuevo control y desayuno completo. Poco a poco vamos girando para meternos en la Vall de Ebo. Preciosa subida, con unas buenas vistas del litoral.

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Desde que dejas Pego(km 312) hasta que llegas al control de Gorga (km 353) hay que prestar atención con la comida y el agua. Hay mucho pueblo pequeño sin tiendas, ni bares. Fuentes en Vall de Ebo, y Alcalá de la Joveda (bar también). Desde Gorga hasta Castell de Castell lo pasamos un poco mal,  mucho aire de cara y necesitábamos comer algo. Los pueblos que pasábamos no tenían nada abierto. Cuando llegamos a Castell de Castell (sobre las 12) fue como un oasis en el desierto, nos comimos un buen bocadillo y guardamos otro para más tarde, que nunca se sabe.

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Desde aquí subíamos al puerto de la Creueta y Coll de Rates. De salida del pueblo, nos reciben dos kilómetros muy duros, con un tramo revirado manteniendo del 12 al 14% . Una vez arriba de la Creueta es de las vistas más espectaculares de la prueba. Una especie de olla en la que si giras a la izquierda subes a Rates y si vas a la derecha bajarías a Altea. Me encantó esta zona, muy bonita. Subimos al Coll de Rates, control y bajada para enlazar el puerto de Bernia (km 424).

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Preciosa subida al puerto de Bernia,  te traslada a los bosques de mallorca, con sus bancales de piedras sujetando el terreno, el tipo de construcción, todo !! Un puerto de disfrutar. Una vez coronado el puerto de Bernia nos lanzamos en un largo descenso hasta Calpe y la zona de Altea. Aquí se nota que estamos ya en una zona muy transitada y de mucho turismo. Desde alrededores de Altea y casi a nivel del mar comenzamos la larga subida al pueblo de Guadalest (km 465) por Callosa de Ensarriá. Imponentes las vistas del castillo según vas llegando al pueblo. Un pueblo muy bonito, pertenece a la asociación de los pueblos más bonitos de España y desde luego bien merecido.

Castell de Guadalest

Desde aquí empezamos a replantear la situación, pues nuestra intención era hacer sólo una noche, lo que quería decir que deberíamos hacer del tirón 140 kilómetros más y eran las seis y media de la tarde. Finalmente decidimos hacer una parada a dormir en Penáguila (km 528) lo que suponía subir los puertos de Finestrat y Tudons antes de poder descansar. La bajada desde Guadalest a Benidorm es una bajada larga y a tumba abierta, buahh como disfrutamos bajando !!

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Rápidamente llegamos a Benidorm y girando a la derecha dejamos el bullicio para adentrarnos de nuevo en la tranquilidad de la montaña y el campo. Subimos al pueblo de Finestrat y comimos algo, pues habiamos apretado un poco desde el control anterior e ibamos justos para subir Tudons sin comer nada. De salida del pueblo de Finestrat hacemos un repecho duro y rápido bajamos a un barranco para empezar los 17 km de Tudons. El puerto arranca suave y aunque no es demasiado duro, es un puerto muy largo y lo más duro está al final. A los cuatro kilometros hacemos foto en Sella (km 501) y continuamos con ganas hasta la cima.

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Al llegar arriba, nos ponemos manguitos y chaleco para la bajada. Bajar Tudons de noche, con dos grados y de corto fue toda una experiencia, que frio !! Hicimos la siguiente foto en el control de Benasau (km 521) y con mucho frio en el cuerpo, continuamos para llegar a Penáguila, donde ibamos a dormir. Nos separaban cuatro kilometros, los cuales creiamos que eran de bajada hasta alli, cuando nos metemos en una de las mayores emboscadas de la Sr. Para entrar en el pueblo, siguiendo el track de la prueba hay un rampón de 900 metros brutal. Según he visto en Strava, la media de la rampa es de 11% pero porque suaviza los últimos 300 metros,  lo más duro está al empezar, con picos de 27% y muchos metros al 20%. Después de subir este repecho giramos en sentido contrario a la ruta para dormir en Penáguila (km 528), serían las once menos cuarto de la noche.

A las cinco de la mañana suena el despertador, el cuerpo algo más perezoso le cuesta arrancar. Tomamos algo que nos habían dejado para desayunar y a las cinco y media arrancamos. De salida, hacemos los puertos de Benifallim y el Collado, puertos no demasiado duros pero que siguen añadiendo desnivel.

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Las bajadas se nos hacen muy frías, pues era una zona arboladas y húmedas. En Torremanzanas hacemos foto de control y proseguimos ruta. Pasado el puerto del Collado, llega una larga y preciosa bajada hasta Relleu.

Desde aquí comienza un continuo sube y baja hasta Busot. Aquí nos encontramos un par de ciclistas con focos, eran un par de hermanos que habían salido a las seis de la mañana a rodar algo, pues su nuevas obligaciones como padres les dejaba poco tiempo para disfrutar de la bici. Al vernos pasar con las luces y las bolsas atrás, se apresuraron a ponerse a la par y a preguntarnos que estábamos haciendo. Entre historias iban pasando los kilómetros acompañados, “hermano esto es lo que tenemos que hacer nosotros !!” eso le decía el uno al otro. En Busot ellos cambian de ruta y nosotros vamos en busca de la última subida a Xixona y penúltimo control (km 590).

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Tras hacer la foto de control, pensamos si parar a desayunar (pues llevábamos más de tres horas dando pedales desde que habíamos salido y sin comer nada) o comíamos algo de lo que llevábamos. Optamos por la segunda opción. Desde el control hasta San Juan era todo bajada. Ahora si que ya lo teníamos. Fuimos pasando rotondas hasta llegar al punto de partida y final. Una nueva aventura concluida, una nueva aventura disfrutada.

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Dar las gracias al organizador, Antonio Galvan por estar pendiente de nosotros estos dias y por la Sr que ha creado. Sin duda preciosa y dura. Gracias !!

Datos:

Dia 1: 274 kilómetros, 5415 metros de desnivel acumulados, tiempo transcurrido 15 horas 45 min.

Dia 2: 261 kilómetros, 5570 metros de desnivel acumulados, tiempo transcurrido 16 horas y 7 min.

Dia 3: 83 kilómetros, 1202 metros de desnivel acumulados, tiempo transcurrido 3 horas y 46 min.

Distancia recorrida 618 kilómetros, desnivel acumulado 12.185 metros, tiempo total 50 horas 14 min.

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Recomendaciones

-Es una Sr con muchos kilómetros con porcentajes por encima de las dos cifras, recomendable llevar una corona de 32 o 34 dientes, según tus características.

-En la época que la hemos hecho nosotros (Marzo) no hemos tenido problemas con el agua, pero cuidado con la comida, siempre llevar algo encima pues a pesar de haber pueblos siempre cerca, no siempre hay comida disponible. 

-Para el gran público, tal vez sea buena idea parar a dormir en Alcoy el km 230 y Benidorm en el km 484.

-Puede haber una gran amplitud térmica del día a la noche, sobre todo en algunas zonas más montañosas. No escatimes en ropa.

-No reserves para dormir en ningún sitio, pues probablemente irás más lento de lo esperado.

-Escucha a la gente que conoce la zona.

Toda la info: http://www.ciclismoenalicante.es/#BRMSR

A mi amigo y compañero Diego, por el coraje demostrado:

El coraje no es tener la fuerza para seguir, es seguir cuando no tienes fuerza”

Vuelta a Gredos.

 

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El recorrido de la “Vuelta a Gredos en Bici” consiste en dar la vuelta al macizo de Gredos desde mi casa, Boadilla del Monte bajando por el Valle del Tietar y subir por El Valle del Jerte.

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El primer día viajamos desde Boadilla del Monte (Madrid) hasta el pueblo más alto de Extremadura, el Piornal. Fue una jornada de 230 kilómetros y 3.200 metros de desnivel. En general el recorrido esta marcado por largas rectas siempre buscando el Oeste y con viento de cara. Un recorrido muy agradable por la falda de Gredos.

 

Pasamos de la zona de la Vera al Valle del Jerte subiendo el puerto del Piornal. Un puerto largo que se puede atragantar. Finalmente llegamos al pueblo de Piornal y allí descansamos.

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El segundo día, viajamos del pueblo de Piornal a Boadilla del Monte, 250 kilómetros y 3.700 metros de desnivel acumulados. Comenzamos bajando el puerto de Piornal con toda la ropa puesta, pues es un puerto de 14 kilómetros de bajada y la temperatura rondaba los cero grados. El descenso del puerto enlaza con El Valle del Jerte en la localidad de Valdastillas.

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Desde aquí 30 kilómetros subiendo hasta llegar al puerto de Tornavacas.

Justo en la cima entramos en la provincia de Ávila, encontrándonos con el pueblo del Barco de Ávila donde hacemos un giro a la derecha buscando la Plataforma de Gredos a los lejos y dejando la Covatilla a la espalda. Este tramo es el mas bonito de la ruta, para mí. Paramos a comer en Hoyos del espino en el restaurante bar Hostal, un lugar Bike Friendly. Desde allí subimos un poco más hasta el Parador de Gredos y bajamos hasta la carretera del Pico para tomar la carretera a Hoyocasero y Burgohondo. Buscando siempre el Embalse del Burguillo tomamos dirección Cebreros y Robledo de Chavela. En Robledo paramos a tomarnos un respiro para afrontar los últimos 50 kilómetros de la ruta y encender luces. De nuevo se nos echó la noche y bajando de Navalagamella a Quijorna pasamos bastante frio, pero ya cerca de casa a falta de pocos kilómetros. Así, felices de haber podido terminar esta gran aventura comenzamos a saborear nuestros últimos kilómetros de ruta. 

Es una ruta preciosa, merece mucho la pena de disfrutarla. Se puede hacer en tres o cuatro días cómodamente, nosotros la hemos hecho a dos días porque es nuestra manera de entender el ciclismo, pero siendo conscientes que este punto de vista no es generalizado, en verano se puede hacer bien a dos días sin luces. Por otro lado, es una ruta exigente, sus 7.000 metros de desnivel requieren buen estado físico. Sin enrollarme mas, espero que esta crónica os anime a disfrutar de una zona maravillosa. 

“La felicidad está en cada paso del camino, no tengas prisas en llegar al final, simplemente trata de disfrutar cada paso que des”.

Londres Edimburgo Londres 2017 (LEL)

Tras varios intentos fallidos de sentarme a escribir mi crónica de lo que ha sido la LEL no quiero dejar pasar más tiempo. Esta mañana hablado con un amigo y entendido en viajes de larga distancia, hablábamos que si había sido una de las LEL más duras de su historia, que si había abandonado mucha gente, que si el tiempo había sido muy malo, el viento horroroso, los conductores con adelantamientos sin piedad, carreteras muy agresivas con las muñecas y manos… todo lo malo que quieras… pero al final todos concluimos que; SI REPETIRIAMOS.
Y es que la LEL tiene algo que nos ha enganchado, tal vez ese puntito masóca del ciclista hace que cuanto peor lo pasamos, mejor es nuestro recuerdo de la aventura y es que, acaso no sabemos lo malo de la meteorología inglesa? acaso no sabemos lo inestable que es el tiempo allí ? Tal vez mi crónica de lo que ha sido la LEL, puede ser una opinión muy subjetiva y particular, pero a mi no me ha parecido una prueba tan dura y me explico.
Puede que la climatología haya sido mala, el viento ha soplado sin piedad y los repechos eran mortales, pero las condiciones en las que corríamos eran muy buenas, la organización nos proveía de comida caliente y variada, de buenas instalaciones para comer, ir al baño, ducha o simplemente descansar. En todos los controles teníamos a voluntarios que se dejaban la piel por el corredor, por hacer que el paso por el control fuera bueno, agradable y una sonrisa en sus caras a pesar del cansancio, porque no olvidemos que el voluntario ha ofrecido su trabajo gratuito por amor al arte y muchos descansando casi menos que nosotros. Otros de mis argumentos por los que creo que no ha sido una prueba tan dura, es que a la hora de descansar y echar una cabezada nosotros no hemos tenido problemas para echarnos unas horas. No nos hemos quedado sin colchoneta en ningún control, aunque eso sí, tenias que estar pendiente de la hora, pues si te despistabas te podías quedar sin ella. Es imposible que la organización pueda proveer tantas camas como para que en casi todos los controles haya 300 camas, al final del día somos Randonneurs participando en una prueba autosuficiente, por lo que si no hay una colchoneta siempre hay un trozo de suelo enmoquetado para echarse un rato y bajo techo caliente, con un baño y duchas disponibles ( un lujo). Por todo esto creo que las condiciones en las que hemos podido correr esta prueba eran buenas. Por hacer una comparativa con las 1001 millas de Italia, allí no disponíamos de estas comodidades y por ello fue una de las pruebas más duras para el grupo.
Respecto a la ruta, sobre todo los 100 primeros kilometros, es un continuo ratoneo difícil de seguir el recorrido sino llevas el track. Me sorprendió mucho el ver a gente con anotaciones en una especie de carpeta encima del manillar con los giros, distancias y demás, sobre todo gente del Audax UK (probablemente lugareños). Es una prueba que se puede hacer perfectamente con el track provisto por la organización, aunque en el recorrido de vuelta hubo un problema con una versión del track, pero por suerte otro compañero tenía el bueno.
El tema mecánica y averías ha dado para mucho, sobre todo pinchazos (más de 10 pinchazos) y una rotura de cadena reparada en marcha. En cada control había un mecánico con cámaras, cubiertas, cadenas y taller. Muy buena la asistencia mecánica.
Otra de las cosas que ayudan inmensamente a que una prueba de larga distancia la termines con cara de satisfacción, es la compañía. Cada vez tengo más claro lo importante que es elegir bien a los compañeros de ruta, en mi caso es la segunda grande que hago con la Peña Ciclista Massamagrell y con ellos al fin del mundo. Por otro lado mi amigo inseparable Diego Villas Alcala. En estas aventuras tan largas, si llevas compañía asegurate que sean buenos amigos y te sepan comprender lo suficiente cuando el cansancio aparezca, o el sueño, o el hambre, o simplemente necesites un hombro. El manejo de los “egos personales” es importante y siendo un grupo tan numeroso es fácil que los roces afloren, pero en nuestro caso tanto Diego como yo éramos los agregados al grupo y ambos hemos encajado muy bien y muy bien se nos ha tratado.
Hay muchos detalles que ha tenido esta prueba para ser una prueba grande, pero quizás el detalle que me terminó de conquistar fue que en uno de los controles me dejé mi gorra de Ciclismo en Cadena en la colchoneta donde había dormido. Al llegar a Londres, allí estaba en una de las cajas de objetos olvidados, increíble !! allí podías ver de todo, baterías externas, gorras, patucos, guantes, de todo.
Como decía, he tardado unos días en asimilar muchas cosas y tal vez no sea una crónica al uso de lo que ha sido la LEL, pero es mi visión particular de ella. Para mí ha sido una experiencia personal y deportiva difícil de olvidar en la que he echado mucho de menos a algunos amigos, pero cada aventura es única en tiempo, lugar y compañía. Sin duda es una de las grandes, pero con mayusculas. Cuando la gran mayoría de los que hemos ido repetiría, es porque algo tiene y lo que tiene es, mucho cariño en la organización.
Fui a la LEL buscando salir de mi espacio de confort y vuelvo de ella con ganas de más, quiero perderme más, quiero aprender más, quiero desconocer más y aprender más del mundo …
Muchas gracias a todos los que habéis formado parte de esta LEL.
                           “Toda aventura comienza con un sí”

Diagonal Iberica Bilbao Almeria 1024 km

Todo comienza una tarde de invierno hablando de nuestras aventuras con la bici y esas cosas que los locos del pedal solemos hablar. Diego, te animarías a hacer la diagonal Bilbao Almería conmigo?? : Vamos !! (tan sencillo) Echo un vistazo al calendario, le comento a otros dos buenos amigos la idea y les gusta, pero finalmente no nos pueden acompañar. Comienza la maquinaria a funcionar y a preparar la logística. Preparo el recorrido sin saber muy bien las emboscadas que me estoy metiendo. A la vez intercambio multitud de correos con el organizador por el tema burocrático de la homologación, inscripcoin, recorrido y demás hasta que por fin a falta de unos días de empezar tenemos el visto bueno.

Viviendo en Madrid, iniciando la ruta en Bilbao, terminándola en Almería para volver finalmente a Madrid requiere cierta logística. Diego mandó un paquete de ropa a Almería a casa de mi madre para la vuelta, yo llevaba un pantalón pirata y una muda, como ropa de civil.

Subimos a Bilbao en autobús, allí nos esperaba Juan Carlos para alojarnos en su casa. Juan Carlos es otro compañero del pedal, con muy buen historial de aventuras de larga distancia y sobre todo, amigo y compañero.

Cenamos en su casa, compartiendo historias que tal vez sólo entendemos los locos de la larga distancia y que tanto nos gustan. A la mañana siguiente el despertador sonó a las 6:00 am, pues la salida la teníamos a las 7:30. Preparativos de última hora, desayuno y porque no reconocerlo, algo de nervios pero más como un niño delante de su gran regalo.

A las 7:30 acompañado por Juan Carlos salíamos de Bilbao enfrente del museo Guggenheim, cruzándonos con muchos ciclistas que ese día iban a disfrutar de la Bilbao Bilbao.

El azar quiso que saliendo de la ciudad nos cruzáramos con una gran ultrafondista como es Ziortza y Roberto, sólo me dió tiempo a saludarla con una voz. Más adelante se nos unió otro gran amigo, Aitor Antxustegi. Escoltados de dos buenos amigos de la zona, íbamos dejando la ciudad atrás y haciendo camino. Poco a poco empezamos a subir el puerto de Dima, una zona preciosa en la que el embalse de Uribarri-Gamboa nos dejaba una de las postales más bonitas del recorrido. Pasamos Vitoria y nos adentramos en el condado de Treviño hasta llegar al puerto de Bernedo donde Aitor dio la vuelta a casa.

En ese momento Diego y yo nos quedamos solos y comenzaba la aventura de verdad. Alrededor del km 150 llegamos a Logroño y paramos a comer.

Desde Logroño para llegar a Soria teníamos que subir el puerto de Piqueras, para el cual teníamos que salvar un desnivel de 1300 metros desde Logroño. Cogimos la carretera LR-250 por San Román de Cameros, donde recorrimos la zona alta del rio Leza hasta enlazar con la nacional N-111 y de allí hasta el puerto de Piqueras. Es una carretera con un paisaje impresionante, con el rio Leza a su izquierda y sus cañones profundos. Una vez enlazamos con la nacional N-111, dejamos a la derecha el desvio del túnel de piqueras con mucha pena y ascendemos el puerto. Este tramo desde Logroño se nos hizo pestoso y duro, pues la carretera era muy botosa, rugosa y muchos kilómetros picando para arriba nada más comer con el estómago lleno. Llegamos a las 17:30 al alto y allí nos abrigamos preparando la larga bajada hasta Soria (km 245). Sobre las 19:30 llegamos a Soria y replanteamos donde íbamos a dormir. En una gasolinera (de tantas) sellamos el carnet de ruta y comimos algo antes de seguir nuestro camino hasta Barahona , donde habíamos decidido dormir (km 310).

Sobre las 22:00 hrs llegamos al hostal donde ya nos esperaban. Una buena cena, una buena ducha y una buena habitación con calefacción. Aprovechamos para lavar la ropa del dia y secarla en los radiadores. Se nos dio bien el día, aunque habíamos avanzado menos de lo esperado, pero el terreno también fue más duro de lo esperado, por lo que lo dimos por bueno.

El lunes día 20 (segundo día de ruta) nos despertamos a las 6:00, desayunamos lo que nos habían dejado preparado y a las 6:45 estábamos pedaleando ya.

 

Nada más salir estábamos muertos de frio, pues la temperatura era de -3ºC. A las 8:00 estábamos desayunando en Sigüenza (km 340) en la churrería, donde nos atendieron de lujo con un gran desayuno. Desde aquí ya era terreno conocido para nosotros y sabíamos que nos tocaba subir el portachuelo hasta la autovía A-2. Con paso alegre tras el desayuno, comenzamos nuestra marcha y piano piano fuimos haciendo camino. Con un ligero viento de cola nos presentamos en Brihuega y desde allí comenzamos a rodar por la vega del Tajuña hasta Arazueque (km 430) donde hicimos una parada a comer algo y reponer líquido porque el calor empezaba a apretar.

Sobre las 15:00 hrs llegamos a Villarejo de Salvanés (km 478), donde comimos, sellamos y nos repusimos del calor ( 29ºC). Sobre las 16: 00 hrs salimos camino Quintanar de la Orden (km 557), pasamos bastante calor pero conseguimos avanzar bastante pues el terreno se prestaba a rodar rápido por las llanuras manchegas y sobre las 18:00 hrs ya estábamos en Quintanar. Al igual que el día anterior, era el momento de decidir hasta donde íbamos a llegar, estudiando el recorrido y los alojamientos disponibles, decidimos dormir en el Bonillo (km 646) lo que iban a hacer un total de 334 km de ese día. Al final los últimos 50 km de ese día se nos hicieron muy duros, pues hacía un viento lateral muy fuerte que apenas nos dejaba avanzar. Fue necesario parar dos veces para comer algo ya que las fuerzas empezaban a flaquear. Finalmente sobre las 22:30 llegamos al hotel. Justitos, pero llegamos. Es lo que tiene cuando no conoces el terreno, pero esto es así.

 

A la mañana siguiente martes 21, nos levantamos a las 6:30 y al ir a desayunar vimos que hacía un viento bastante fuerte y el cielo muy nublado, como de llover. Los dos nos miramos y no dijimos nada pero nos lo dijimos todo. El plan del día estaba abierto, teníamos tiempo de sobra para llegar a Almería, pero creo que aunque ninguno lo decíamos,  los dos queríamos hacerlo del tirón. No teníamos decidido si lo haríamos del tirón o dejaríamos unos kilómetros para el miércoles. La prudencia nos hacia no dar nada por sentado, por lo que decidimos ir viendo sobre la marcha. En el desayuno vino a nuestro encuentro Bienvenido Camacho, otro gran amigo de la familia randonneur. Sobre las 7:30 salimos del Bonillo (km 646) y nuestra preocupación se confirma nada más salir de allí, un viento muy fuerte de cara, muy cerrado, a ratos niebla meona que aumentaba la sensación de frio.

Una mañana de tirar de galones y sufrir en la bici, no puedo decir otra cosa porque no fue nada agradable. Pasamos mucho frio y sufrimos mucho el viento, hasta tal punto que necesitábamos para cada dos horas a comer algo, bien por meter calorías al cuerpo como por descansar mentalmente, nos estaba cayendo la del pulpo.

Sobre los 70 km Bienvenido siguió su camino y nosotros seguimos penando con el viento. Sobre las 13:00 llegamos a Villanueva del Arzobispo (km 767).

En toda la mañana habíamos rodado 120 km. No le dimos más vueltas al asunto, había que parar más, pues se paraba más!!  Hasta llegar a Ubeda (km 804) no disfrutamos de viento de cola, pasamos la ciudad y una bajada larga nos alegró el día, porque los ánimos estaban algo alicaídos pensando todo lo que nos quedaba por delante y donde estábamos todavía. Si algo bueno te enseña esto, es que por mal que vengan dadas, no dura para siempre y así fue. El aire cambió y ahora nos entraba ligeramente del Oeste a favor. Pasaban los kilómetros rápidamente y nos plantamos en los alrededores de Sierra Mágina. Sobre las 18 horas, paramos en un supermercado de Jodar (km 830) a comer bien, porque ahora teniamos otra zona montañosa por delante y las temperaturas de nuevo empezaban a bajar más.

Sobre las 21:00 estábamos en Darro (km 900) cenando. Nos parecía mentira, lo mal que lo pasamos por la mañana y estábamos a menos de 110 kms. Cenamos agusto y sabedores que a la hora que fuera, íbamos a llegar. Ahora si que si !

Al salir del bar nos moríamos del frio que hacía, nos habíamos puesto todo lo que llevábamos encima y aún así íbamos tiritando de frío. El aire al girar hacia Guadix nos entraba más fuerte del Oeste por lo que lo llevábamos a favor. Esta era la nuestra !! A las 22:45 pusimos el penúltimo sello del carnet de ruta en Guadix (km 921). Paramos en una gasolinera a avituallarnos para las horas que nos quedaban pues desde allí hasta Almeria no había nada abierto para comer algo. Salimos de Guadix y durante 20-30 kms estuvimos jugando a la yincana pues la via de servicio de la autovía era lo más parecido al esterrato italiano, muchas entradas y salidas y muchos caminos a ningún lugar. Desde Guadix a Almería volamos con el aire a favor, lo gozamos como enanos. Finalmente a las 03:33 llegamos a Almería. Felices de haber llegado bien, sin ningún contratiempo y sobre todo los dos sanos, que la Pili (mujer de Digo) sinoooo me canea jajajaja.

Ha sido una aventura muy bonita, de las que dejan muy buen sabor de boca, la hemos disfrutado mucho y sobre todo felices de haberla compartido con los amigos; los que habéis buscado un hueco para acompañarnos, los que habéis estado en las redes sociales animándonos y los que nos habéis echado una mano con las rutas, se agradece de verdad. Muchas gracias !!

Distancia total recorrida 1024 km y 10103 metros de desnivel acumulado.

1ª Etapa: Bilbao – Barahona 310 km y 4.248 metros de desnivel
2ª Etapa: Barahona – El Bonillo 334 km y 2.271 metros de desnivel
3ª Etapa: El Bonillo – Almería 380 km y 3.584 metros de desnivel
Diferencia de temperatura en la segunda etapa de -3ºC a 29ºC (32ºC)

Tiempo total 68 horas 3 min

Desde aquí quiero animar a los que os gustan este tipo de aventuras que no lo dudéis, hay margen de tiempo más que suficiente para hacerlo tranquilamente. Agradecer a Francesc Porta y en especial a Ricard Monraba el trabajo para mantener la organización de las Diagonales Ibericas y por su paciencia en toda esta gran aventura. Muchas gracias.

Y por último a mi amigo y compañero Diego Villas un placer haber compartido la aventura contigo CASTITA. No te digo más no te me vayas a poner blandito jajajaja Preparate para la siguiente 😉